Gaby Cueva no comenzó con un plan fijo de abrir Rossina Café. Comenzó con la ambición de crear algo propio en el Valle del Río Grande.

En este episodio de First Bites, Gaby explica cómo su experiencia en social media marketing la acercó al trabajo que ocurre detrás de un negocio de alimentos. Esa perspectiva se convirtió con el tiempo en Rossina, un café marcado por el empaque, el diseño, los viajes, la comida y el deseo de crear una experiencia local memorable.

Construir algo en el Valle

Gaby siempre imaginó crear un negocio en el Valle, incluso antes de saber qué forma tendría. Mientras trabajaba en social media marketing, descubrió que disfrutaba tanto la parte operativa como la creativa de los establecimientos de comida.

Comenzó a involucrarse en detalles como el diseño de empaques y cajas. Conforme la gente respondía a lo que estaba creando, las primeras piezas de Rossina empezaron a unirse.

El proceso no consistía solamente en desarrollar productos. También implicaba aprender cómo la marca, la comida, el servicio y el espacio físico podían formar parte de una misma experiencia.

“Los lugares que tienen algo único nunca se olvidan.”

Gaby Cueva

Aprender junto con el equipo

Cuando Gaby recuerda la primera ubicación de Rossina, los mejores momentos surgieron de aprender mientras el negocio crecía. Resolver situaciones nuevas fortaleció el vínculo entre ella y su equipo.

La idea original era relativamente sencilla: Rossina sería un lugar pequeño donde la gente pudiera entrar y salir rápidamente. En ese momento, Gaby sentía que no existía nada parecido en el Valle.

Conforme se desarrolló el negocio, Rossina se convirtió en algo más que el espacio compacto que imaginaron al principio. El crecimiento permitió pensar con mayor intención en cómo debían sentirse los visitantes al entrar.

Diseñar un lugar que la gente recuerde

Los viajes tuvieron un papel importante en la dirección visual de Rossina. Gaby tomó inspiración de lugares que había visitado, especialmente de negocios con una identidad distintiva.

Su observación fue directa: los lugares con carácter propio son difíciles de olvidar. Quería llevar esa misma sensación a su comunidad y crear una experiencia que se sintiera específica de Rossina.

Esa idea conecta el interior, la marca, los empaques y el menú. Cada elemento ayuda a que la visita sea reconocible y memorable.

Qué pedir en Rossina

Para alguien que visita Rossina por primera vez, Gaby recomienda el viral Caesar salad croissant. La combinación refleja el interés del café por hacer que algo familiar se sienta distintivo y compartible.

También es el producto que elige sin dudar durante el episodio: “Está muy bueno. Lo recomiendo.”

Convertirse en un referente del Valle

Gaby espera que Rossina se convierta en un referente del Valle del Río Grande. A sus 28 años cuando se grabó el episodio, ya podía observar el crecimiento del negocio mientras seguía imaginando lo que podría llegar a ser.

Su objetivo va más allá de Rossina. Quiere que su historia motive a otras personas a crear algo propio y que sepan que los emprendedores locales pueden apoyarse entre sí.